Fleshlight, una experiencia casera
En el campo de los juguetes eróticos hay que ser sinceros: las mujeres tenemos un montón de posibilidades más que los hombres en lo que a estos aparatitos se refiere. De hecho, en el mercado hay un juguete para hombres por cada 3 que hay para mujeres. Pero de entre los que hay para ellos, hay uno que -si hubiera nacido hombre- compraría sin dudarlo: el Fleshlight o vagina en lata.
Básicamente es un tubo que, ayudado con algo de lubricante, simula la sensación de penetrar una vagina. Dicho así puede ser algo frío, pero por lo visto la experiencia no es nada desagradable. De hecho, para demostrarlo, os dejo aquí la explicación que me dio un amigo cuando se hizo con uno de estos juguetes. Con su permiso.
Seamos sensatos, la penetración es la forma de practicar sexo mas deseada por el hombre. El placer de introducir su pene erecto en un orificio estrecho, suave y húmedo, es una sensacion inmejorable y de satisfacción inigualable.
El aparato del que hablamos es denominado vagina en lata. Como todos sabemos, las latas llevan usándose siglos para conservar alimentos, y hemos asociado a ellas el concepto de la practicidad. Abrir y listos! Pues bien, esa es la idea del utensilio al que nos referimos… siempre preparado para la acción y dispuesto a saciarnos en cualquier momento y lugar.
La forma de uso es bastante sencilla, aunque su mantenimiento requiere algo de tiempo extra. Para usarlo solo tenemos que abrir la “lata”, lubricarlo a conciencia, introducir nuestro pene erecto y disfrutar de la experiencia. Para limpiarlo hay que retirar la tapa trasera y hacer que un torrente de agua muy caliente recorra los mismos senderos que ha recorrido nuestro semen. Después hay que dejarlo secar un buen rato.
Quizás como sustitutivo de una relación con otra persona no tenga la suficiente capacidad de complacernos, pero para un uso “doméstico” mejora con creces la sensación obtenida con una simple pajilla. La vagina en lata nos da la posibilidad de tener orgasmos muy parecidos a los obtenidos follando, pero con la diferencia destacable de no poder hacer más que vaciar nuestro amor en un trozo de goma inerte en vez de compartirlo con otra persona.
Es lo que tienes los sustitutivos, que son sólo eso, cosas que te sirven para sustituir a otras pero con menor calidad e inferiores prestaciones. Sobra decir que si puedes obtener esas experiencias con el objeto de deseo original, los substitutivos carecen de sentido.
Ahí queda eso.
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- Publicado por Nicole
- Clasificado en: Gadgets, Prácticas
- Etiquetas: fleshlight • vaginas en lata
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