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Fantasías Oníricas

Este es un relato que me han hecho llegar, y para deleite de todos, ahí lo dejo.

Su cuerpo temblaba encima de mí… mis manos acariciaban sus pechos pequeños pero hermosos, y las yemas de mis dedos jugaban gracias a mi saliva a hacer bailar sus pezones al son de la música que sonaba en el ambiente… Su estómago era firme, hermoso y sudaba sin parar encima del mío. Le gustaba llevar el control, saberse dueña de cada una de las sensaciones que sacudían mi espalda en cada espasmo.

Su lengua jugaba con la mía a esconderse y sonreía mordiéndose el labio inferior, mientras con una mano se acariciaba el clítoris para combinar ese placer con el de mi miembro que entraba y salía constantemente al ritmo de su respiración.

No existía la habitación, ni tan siquiera notaba el tacto de las sábanas pues mis sentidos se encontraban atrapados con ella, sintiendo que éramos un solo ser. Entonces, siempre, invariablemente sonaba el despertador.

Me levantaba y aun me parecía notar su olor impregnado en mi piel, sus labios aún vibraban sobre los míos y mis dedos parecían buscar su sexo en el aire, pero allí no había nada. Tan sólo mis suspiros, sonando como ladridos en medio de la habitación.

En mis sueños veía perfectamente su rostro: morena, media melena y ojos semi-rasgados, parecida a una pequeña hada de formas hermosas… Sin embargo, cuando cogía el autobús para ir al despacho miraba los rostros de todas aquellas desconocidas pero no veía en ellas ni rastro de aquella mujer con la que soñaba, siempre, todos los miércoles…

Pensé que igual mi subconsciente creó su imagen a través de fotos de revistas, de antiguas novias o tal vez de viejos amores pero aquello no tenía sentido pues ella era mucho más hermosa que todas ellas juntas. Aprendí a vivir con esa rutina, anhelaba los miércoles porque podía poseerla en sueños y porqué a menudo, eran tan reales que despertaba con mi ropa húmeda y mi estómago hecho un nudo, atado a mi alma y a la espera que ella regresara.

Hasta que un día, después de soñar con ella, entré en mi despacho con mi mente aún en aquel éxtasis en el que me encontraba después de la noche y la vi. Era real, o al menos ya sabía donde la había visto antes.

2 Comentarios

  1. mende dice:

    seguro que la habia visto antes? A lo mejor sus mentes conectaron antes de conocerse… jeje, muy buen relatooooo, felicita a quien pertoque!!

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